Dorothea von Schlözer, filósofa, erudita y baronesa alemana, nació el 18 de agosto de 1770 en Gotinga, Baja Sajonia, hija de un destacado profesor e historiador, y de una pintora. El profesor Schlözer consideraba a las niñas tan inteligentes y capaces como los varones; en una polémica con un colega sobre la eficacia del método educativo Basedow, acordaron comparar la formación de sus primogénitos con y sin dicho método. Ambos tuvieron hijas.
Dorothea no utilizó el método, fue educada con tutores privados y estrictos planes de estudio: a los 4 años leía, aprendió francés, inglés, italiano, español, neerlandés, sueco, hebreo, latín y griego, que le permitieron leer clásicos romanos y griegos. Estudió, asimismo, historia con su padre, mineralogía, historia natural, química y farmacología, sin descuidar el piano, el canto, la danza, el dibujo, la costura, el tejido y la cocina.
Viajó con su padre a Roma, visitó sitios históricos y artísticos y fue presentada al Papa. Tras realizar una serie de pruebas ante un comité universitario, a sus 17 años se convirtió en la primera mujer en recibir un doctorado en filosofía (1787). También estudió arte en París alcanzando un nivel profesional.
Viajó de nuevo con su padre (1791), esta vez a Hamburgo, Kiel y Lübeck, donde conoció al senador, acaudalado comerciante y luego barón Von Rodde con quien se casó (1792) y tuvo tres hijos; también fue la primera mujer en adoptar doble apellido. Su hogar fue centro de reuniones sociales e intelectuales y sus cualidades de pintora llegaron a oídos de la realeza, encargándosele un retrato de Francisco II.
En 1810 quebró el negocio de su esposo, quien terminó mal de salud, y luego murieron dos de sus hijos. Tras los duros golpes, su propia salud se debilitó y se mudó a Aviñón con su hija, buscando mejorar.
Murió de neumonía el 12 de julio de 1825.
Fotografía: https://www1.wdr.de/kultur/zeitgeist/dorotheaschloezer102~_v-original.jpg.





