El pasado 22 de abril, desaparecieron en Quito, dos niñas venezolanas, hermanas, de 12 y 13 años. Luego de tres días fueron encontradas en Piura, al norte de Perú en un bus público. Estaban solas. Hasta el momento no se han encontrado culpables de la desaparición de las niñas, se presume que desaparecieron por voluntad propia.
En lo que va de 2021, en Ecuador, 968 niños y adolescentes han desaparecido. De esta cifra, 897 ya han sido localizados, un 92,66% de los casos. Según la policía, la mayoría de esas desapariciones fueron voluntarias, por problemas familiares. El pasado año, en España se registraron 33.467 denuncias por desaparición de menores de edad, de estas solo 5,5% son denuncias activas de alto riesgo, el resto son en su mayoría voluntarias.
“El verdadero problema de la sociedad
se refleja en el casi 90% de los casos de
desaparición voluntaria por problemas familiares”
Muchas veces nos conmocionamos más con los casos de desaparición forzada, por ser más dramáticas y violentas, aun así, es un porcentaje muy bajo. El verdadero problema de la sociedad se refleja en el casi 90% de los casos de desaparición voluntaria por problemas familiares.
¿Cuál podría ser la causa que lleve a un niño o adolescente a abandonar su casa sin dar razón alguna? Muchos sin tener un destino concreto, simplemente lo que quieren es eso, desaparecer, sin medir consecuencias o riesgos.
Las razones pueden ser múltiples; maltrato, separación o divorcio de los padres, muerte de un familiar, nacimiento de un bebé, consumo de alcohol o drogas, problemas en la escuela, entre otros. Aun así, el problema no es la causa de la desaparición, sino la decisión del niño de no afrontar la situación.
“Se tiende a creer que escapar podría
resolver el problema, pero en realidad es
inevitable escapar de los infortunios”
La mayoría de las veces la dimensión del problema es exacerbada por el niño, con dificultades para manejar sus emociones, temiendo al grave castigo que pueda recibir, el sentir que ya no va a ser más amado, sintiendo que no tiene el apoyo de un adulto para poder resolver su problema. En muchas ocasiones el maltrato y la violencia es lo que los llevan a tomar la decisión.
Por otro lado, los niños aún no tienen la formación suficiente para medir las consecuencias a largo plazo, y viven en un mundo imaginativo y fantasioso. En una primera visión les puede parecer emocionante escaparse, ya no habría más reglas, peleas, ni padres que pongan límites, puede sentirse aventurero y liberador.
Desaparecer, mezcla entre temor y aventura, entre cobardía de afrontar la realidad actual, y la adrenalina, la osadía de experimentar lo desconocido sin ningún plan ni cuido previo.
“Son las estadísticas las que
nos muestran en dónde nos
encontramos como sociedad”
El querer desaparecer, es querer escapar de sí mismo. Cuando se coloca la culpa de la realidad que se vive fuera de sí mismo, en otra persona o por razones del azar de la vida, se tiende a creer que escapar podría resolver el problema, pero en realidad es inevitable escapar de los infortunios, sean presentes o los que seguramente vendrán, porque la realidad actual se crea por nosotros mismos y lo que contenemos, sea donde sea que se esté, a donde se vaya.
Son las estadísticas las que nos muestran en dónde nos encontramos como sociedad, y aún queremos y buscamos la desaparición como una forma de deslastrar culpa, dolor y rabia. Una forma muy básica de escapar al verdadero trabajo interno al cual deberíamos someternos para producir una transformación real en nosotros mismos y por ende en nuestra realidad.
Fuentes: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/fugarse-de-casa-ninos/ https://kidshealth.org/es/kids/running-away-esp.html https://www.elcomercio.com/actualidad/policia-ecuador-venezolanas-desaparecidas-peru.html https://www.primicias.ec/noticias/sociedad/ninas-venezolanas-desaparecidas-piura-quito/






Excelente mirada y reflexiones de lo que puede ser visto sólo como noticia. Gracias