Howard Carter, arqueólogo y egiptólogo británico, nació en Kesington, Londres, el 9 de mayo de 1874, cuyo padre era un artista reconocido y con quien se educó, demostrando, a su vez, sus propias destrezas pictóricas. Tal era la calidad de su trabajo, que a los 17 años fue enviado como dibujante a Egipto por la Egypt Exploration Society, donde copiaba las pinturas, jeroglíficos y bajorrelieves de las excavaciones.
Bajo la orientación de Flinders Petrie, obtuvo los conocimientos para realizar excavaciones utilizando métodos científicos y adquirió los principios de protección de los yacimientos contra los saqueos, práctica tan antigua como los faraones. Entre 1899 y 1905 trabajó para el Servicio de Antigüedades Egipcias como inspector de monumentos, destacando por sus habilidades para encontrar necrópolis como las asociadas a Tutmosis IV y la reina Hatshepsut, entre otras.
Tras un período independiente fue contratado por Lord Carnarvon quien en 1914 obtiene permiso para iniciar excavaciones en el Valle de los Reyes, donde la mayoría de las tumbas habían sido saqueadas. Carter creía que aún debía existir la de un faraón desconocido llamado Tutankamón, objeto de sus perseverantes y rigurosas exploraciones durante años.
Luego del ultimátum de Lord Carnarvon, el 4 de noviembre de 1922 descubre unas escaleras, una puerta y jeroglíficos que hablaban el nombre esperado. Resultó ser el hijo de Akenatón, el faraón monoteísta, y se convirtió en el faraón más famoso del mundo. La tumba, de cuatro cámaras, había sido resguardada pues hallaron el sarcófago y su espectacular menaje funerario que Carter tardó 10 años en catalogar.
Escribió varios libros sobre su trabajo y fue distinguido con la Orden de Leopoldo II y la Orden del Nilo.
Falleció en Londres el 2 de marzo de 1939.





