Un grupo de investigadores coreanos han desarrollado el 5G-I-VEmoSYS, un sistema para reconocer masivamente las emociones de las personas que transitan por espacios públicos[1]. El equipo técnico plantea que dicho sistema puede llegar a prevenir crímenes y accidentes automovilísticos. Esta tecnología se anuncia como predecesora a tecnologías vistas en ficciones distópicas como la película Minority Report o el anime Psycho-Pass. ¿Puede este sistema realmente detectar las tendencias o, más aún, el karma de las personas?
¿Qué es el 5G-I-VEmoSYS?
El sistema de detección de emociones 5G-I-VEmoSYS funciona a partir del uso de redes de quinta generación (5G) y algoritmos de inteligencia artificial para reconocer emociones[2]. El sistema se apoya en una tecnología reciente denominada ‘EQ-Radio’, la cual es capaz de inferir las emociones de las personas a través de señales de radiofrecuencia (RF) reflejadas en sus cuerpos[3]. Esto es posible gracias a un algoritmo que puede extraer los latidos individuales a partir de las señales de RF con una precisión que es equiparable a la de un electrocardiograma de uso hospitalario.
El sistema diseñado por el equipo liderado por el profesor Kim Hyun-bum de la Universidad Nacional de Incheon lleva esta tecnología más allá al plantear el reconocimiento de emociones de manera masiva gracias a las señales RF provenientes del internet de las cosas (IoT). A saber, plantean que las señales que son emitidas por los dispositivos ‘smart’ (televisores, teléfonos, refrigeradoras, etc.) sean constantemente procesadas para detectar 5 tipos de emociones: alegría, placer, estado neutral, tristeza e ira. Así, la propuesta es crear un mapa de emociones virtual a gran escala que monitoree en tiempo real el estado afectivo de los ciudadanos.
El sistema 5G-I-VEmoSYS se ha propuesto como una alternativa para detectar amenazas y prevenir delitos. La lógica es la siguiente: si se detecta una emoción negativa como la ira o el miedo a un nivel alto en un área pública, la información se puede transmitir a las autoridades pertinentes para tomar medidas y mitigar los riesgos. Por ejemplo, si un automóvil privado es secuestrado y el dueño es amenazado por un criminal, el sistema podría detectar el estado de emoción alarmante de las personas en el automóvil y comunicar la información a la familia del afectado o al departamento de policía.
Avance en una humanidad extraviada
De acuerdo con lo reseñado hasta ahora, podemos apreciar que ciertamente la nueva tecnología todavía no puede predecir nuestras tendencias o detectar nuestro karma. Por el momento solo se trata del diseño de un sistema para monitorear el estado emocional (en categorías discretas y sin mayor interpretación) de la población de manera permanente. Como tecnología, se enmarca dentro de una corriente de avances orientados a lograr un mayor control social en detrimento de la privacidad individual como hemos referido en entregas anteriores[4]
Sin embargo, este avance técnico nos da cuenta también de una realidad cada vez más contundente: el ser humano ha renunciado a toda posibilidad de auto-regular su comportamiento (auto)destructivo y apuesta hacia la sofisticación técnica para mantener un orden artificial en una sociedad cada vez más decadente. Dicho de otro modo, en lugar de volcarse hacia su interior y encontrar en sí mismo los recursos para lograr su realización, el ser humano sistemáticamente apuesta por depender de la tecnología para forzar una aparente seguridad que le permita habitar en este distópico mundo. Se trata, entonces, de un paso más para desconocer su naturaleza espiritual y continuar regocijándose y perdiéndose en la maya (‘ilusión’).
En general, como humanidad hemos perdido perspectiva en relación con nuestras potencialidades para alcanzar estados elevados de conciencia. Hemos olvidado que podemos convertirnos en “aquel que nada ni nadie le perturba, siendo a su vez fuente de paz para los otros, aquél que está más allá de las emociones, el odio y el miedo” (Bhagavad Gita, capítulo 12, estrofa 15)[5]. Para conseguirlo, nuestros esfuerzos habrían de enfocarse en conseguir la disolución del ego a través de la práctica espiritual consciente. Idealmente, los desarrollos científicos deberían contribuir o, por lo menos no obstruir, a este propósito primordial.
Fuentes consultadas [1] http://www.koreaherald.com/view.php?ud=20210216000775 2 https://ieeexplore.ieee.org/document/9220178 3 https://dl.acm.org/doi/10.1145/3236621 4 https://store.upaninews.com/puede-la-inteligencia-artificial-analizar-nuestras-opiniones-y-afectos/ 5 Pardilla, J. (1998). Bhagavad Gita: canto del Señor.






Estimado Renato,
El artículo dice que todavía está tecnología no puede detectar el Karma. Existirá alguna vez una tecnología que detecte el karma individual?
Y el Karma colectivo?
O será que sólo a través del Yotisha podemos lograr ese conocimiento?
Por otro lado, el penúltimo párrafo me lleva a plantear la siguiente pregunta: los avances científicos y tecnológicos, nos llevan a desconocer nuestra naturaleza espiritual?