Cayo Salustio Crispo, historiador romano, nació el 1 de octubre de 86 a.C. en Amiternum, Abruzzo, en la tribu de los sabinos. No se tiene información de su vida sino a partir de 54 a.C. cuando, como “hombre nuevo”, ganó la elección a cuestor plebeyo y luego a tribuno de la plebe (52 a.C.), para defenderla de los posibles abusos de los magistrados patricios del Senado.
Desempeñó responsabilidades militares asignadas por Julio César, pero fracasó en las misiones, y cuando se le dio el gobierno de Numidia, fue acusado de expoliar a su provincia, acusación considerada como probable difamación. Julio César salvó a Salustio de varias situaciones en las que podía terminar mal y, admitiendo la mediocridad de su propio desempeño, se retiró a escribir (44 a.C.).
“La conjuración de Catilina” (43-42 a.C.), “La guerra de Jugurta” (41-40 a.C.) e “Historias” (42-40 a.C., fragmentos) las escribió como testigo y protagonista parcial de la grave crisis republicana. Su obra es representativa del período de declive de la moral y las virtudes romanas, así como de las tensiones y la violencia entre facciones, la brutal lucha por el poder, vacía de ideales. En toda su obra destaca cómo “…en lugar de modestia, templanza e integridad, prevalecían la desvergüenza, la corrupción… la discordia, la avaricia, la ambición y todos los demás males…». Su estilo está influenciado por Tucídides y Catón, y caracterizado por una escritura repleta de antítesis, asimetrías y construcciones variables (inconcinnitas o desarmonía).
A pesar de las críticas sobre sus prejuicios sociales e inexactitudes históricas, se le considera el primer historiador de Roma y renovador de la historiografía latina. Su enfoque político influyó en dirigentes ingleses del siglo XVII y en los fundadores de la república estadounidense.
Falleció el 13 de mayo de 34 a.C. en Roma.
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