El Planeta Gigante. Gaseoso. La mancha roja. Protector del Sistema Solar. Benevolente. Sagrado. Erudito. Encuentro con el Maestro Espiritual. Expansivo. Escrituras. Claridad mental. Reconocimiento. Mérito. Justicia. Oro. Estaño. Sulfuro. Hijos. Transformación espiritual. Ceremonias de fuego. Ofrendas. Abundancia. Tesoros. Sanación. Audición. Orejas. Hígado. Desórdenes digestivos. Despilfarro. Gula. Elefantes. Miel. Cúrcuma. Confort. Santuarios…
Estas son tan solo algunas de las cualidades astrológicas atribuidas al inequívoco coloso planetario que es Júpiter. Algunos le llaman Gurú. Seguramente aludiendo a la brevedad y sencillez de la palabra, pero reconociendo la majestad de la condición. Otros le llaman Amareya (el Maestro Ancestral de los Dioses). Ciertos otros que se arriesgan más le llaman Purohita (el Sacerdote de la Familia). Esos, entre muchos otros vocablos para evocar su presencia—y sus frecuencias—.
Posado a 758 millones de kilómetros del Sol, la luz de nuestro Sol tarda 43 minutos en llegar a sus aposentos (a diferencia de los 8.5 minutos que la luz tarda en llegar a La Tierra), Júpiter emana vibraciones cósmicas hacia todo el Sistema Solar y aporta dotándole de sus cualidades. Nosotros, como habitantes de “nuestro punto azul” que flota en este cosmos, recibimos estas frecuencias y las usamos (consciente o inconscientemente) en nuestro día a día.
Júpiter, así como todos los planetas de este sistema, transita frente a las constelaciones del zodiaco, y se carga de diferentes energías de acuerdo a la constelación que transita, reformulando lo que emana para nosotros.
«Es importante comprender que Júpiter y Saturno son la expresión clásica de fuerzas opuestas: expansión y contracción»
¿El evento a discutir? El tránsito de Júpiter desde la constelación de Makar (Capricornio) hacia la constelación de Kumbha (Acuario), el cual ocurrió el día lunes 5 de abril, 2021, a eso de las 15:03 hora Ecuador. Amareya, que durante cerca de 12 meses habitó Capricornio, un lugar difícil para el titán, finalmente dio pasos agigantados hacia un lugar de mayor consuelo.
Para muchos son días más y días menos, pero para otros, que buscamos la sensibilización ante estas energías cósmicas, los días y semanas que subsiguen a un tránsito son una oportunidad para observar el efecto sobre nuestra estructura.
Júpiter es inminentemente expansivo, en el ser humano genera la tendencia hacia la tranquilidad, los gastos, los excesos y las zonas de confort. Sin embargo, Capricornio, siendo una constelación regida por Saturno, es trabajadora, disciplinada, rigurosa, metódica, y bastante cuadriculada. Esto lleva a un planeta como Purohita a sentirse extremadamente incómodo. No logra expresarse en su esencia, sintiéndose restringido y cargado de energía que no puede liberar. Enjaulado. La astrología Védica reconoce que es tal su nivel de incomodidad que la condición de Júpiter transitando por Capricornio es llamada con el término sánscrito Nicha (perverso, débil).
Algo identificable a los últimos 12 meses que estuvo ahí. Una situación global que nos encerró en cuatro paredes para degollar toda percepción de libertad y expansión y recrear en nuestras estructuras una sensación de abstinencia. A esto se le sumó la presencia misma de Saturno en Capricornio durante todo este periodo, el cual reiteró la necesidad autoinfligida del sistema económico que hemos creado y que demanda trabajar sin cesar, sin importarle si hay aprisionamiento o no. Esta situación astrológica está terminando con la salida de Júpiter de esta zona.
«Sin embargo, las cualidades de Acuario evocan vientos mansos,
mucho más domables para Gurú»
En el nuevo ingreso no se puede perder de vista que Acuario también es regido por Saturno, y por lo tanto no permite una expresión completa y libre de Amareya. Es importante comprender que Júpiter y Saturno son la expresión clásica de fuerzas opuestas: expansión y contracción. Sin embargo, las cualidades de Acuario evocan vientos mansos, mucho más domables para Gurú. De hecho, muchos astrólogos aseveran que Acuario es el Rashi más sútil del sistema zodiacal, en parte por su capacidad de vaciarse. De ahí que los Sabios Védicos le hayan expresado con la simbología de una vasija que se vacía ofrendando sus contenidos a un cuerpo de agua. Parecería una contradicción, pero es el único evento que realmente debe ocurrir. Una constelación que finalmente cede. Queda en cada uno comprender cómo aplica esto a su situación actual.
Se presentan entonces posibilidades interesantes, el aire es el elemento natural de la constelación de la jarra, y cuando Júpiter le transita las posibilidades filosóficas se hacen más potentes, dando al ser humano la capacidad de una mayor síntesis y “digestión” de la experiencia. Los oídos se purifican, se agudiza la cualidad de la escucha y se reconocen nuevamente las palabras de nuestros maestros espirituales. Las frustraciones acumuladas afloran para ser disueltas. Se gana confianza y esperanza, a veces demasiada y algunos toman ventaja. Pero en todo caso la reflexión se dirige hacia el vaciamiento, menos deseos de lo externo y más anhelo hacia la entrega real. Serán doce meses de nuevos aires hasta que en abril 2022 Gurú transite a un lugar de verdadera comodidad: Piscis. Pero esto lo discutiremos en su debido momento. Por ahora dejamos todas las reflexiones anteriores.
“[Júpiter] está dotado de una aptitud para todas las ciencias.
Sus ojos y cabello son de color marrón.
Posee las cualidades de la bondad y la pureza.
Es extremadamente inteligente.”
Jataka Parijata






Excelente gracias por la información.