El paso del tiempo es inevitable en esta configuración evolutiva donde experimentamos, el cual presume inicios, cierres y tránsitos en diferentes dimensiones de la vida, a los que la humanidad ha otorgado un significado que conlleva una gestión simbólica para demarcarlo, destacarlo, honrarlo.
Lo que se transita de una etapa, o condición a otra, son umbrales que se asocian por ejemplo a los ciclos de vida, la condición social para dejar la soltería y asumir el matrimonio, los ciclos entre el día y la noche, los tránsitos del sol entre estaciones, las etapas en el proceso espiritual según cada creencia, la finalización de un ciclo educativo, entre muchas más.
Las transiciones se experimentan tanto en lo individual como en lo colectivo y significan eso que cambia, eso que dejamos de ser para ir algo más de nosotros y con otros, ha adoptado el recurso ritual para diferenciar ese momento de lo cotidiano, para impregnar el sentido de este tránsito.
En su obra “La desaparición de los rituales,” el escritor surcoreano, Byung-Chul Han, evoca la manifestación ritual en los procesos de tránsito como un aspecto vital que no podemos permitirnos perder, porque es un recurso esencial para asimilar lo que se experimenta en los umbrales de paso que atravesamos inexorablemente a lo largo de la vida, a los cuales es esencial darles significado.
“Los rituales configuran las transiciones esenciales en la vida. Son formas de cierre. Sin ellos nos deslizaríamos de una fase a otra sin solución de continuidad… Los ritos de paso, estructuran la vida como si fueran sus estaciones. Quien traspasa un umbral ha concluido una fase vital y entra en otra nueva”.
Antropológicamente se reconoce que, sin importar diferencias culturales, se asemejan los rituales a los momentos de cambio más representativos que experimentan las personas, y se demuestra como lo hizo el folclorista y etnógrafo francés, Arnold Van Gennep. Señaló que simbólicamente las sociedades crean lenguajes desde lo simbólico para darle un sentido y un orden a esos cambios.
Subyace en esto la necesidad de diferenciar entre un antes y un después que denota un aspiración evolutiva – si se quiere – que impone un deber al individuo de asumir así mismo su nueva condición al traspasar el umbral, denotando la relevancia de diferenciar el momento en medio del tiempo que transcurre.
Siendo la vida un continuo de umbrales que se suceden, la existencia del ritual para honrar estos tránsitos es un recurso esencial de sostenimiento para darle sentido a lo que se concluye y enriquecer los tiempos nuevos que esperan después del umbral.
Fuentes consultadas
- Han 2020, La desaparición de los rituales
- https://sociedadantropologia.es/2025/08/los-ritos-de-paso-y-lo-liminal-el-arte-de-cruzar-los-umbrales/





