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Cine Consciente

LA NATURALEZA DEL DESEO

Jackeline Quintero | SKY Venezuela · 24 de abril de 2025 · 7 min de lectura

LA NATURALEZA DEL DESEO

Stalker (1979) es una película del cine ruso, convertida en una obra maestra gracias a la dirección de Andréi Tarkovski (1932-1986), largometraje basado en la novela Roadside Picnic, o Picnic Extraterrestre, de los hermanos Strugatski. El filme narra la travesía de tres hombres —un Stalker que funge de guía, un escritor y un científico— que viajan a un lugar misterioso llamado «La Zona”, donde se encuentra una habitación que puede cumplir los deseos más profundos de quienes se atrevan a entrar, sin embargo; el viaje es peligroso, y más que un simple recorrido físico, se convierte en un recorrido interno hacia el subconsciente y los propios miedos, deseos y esperanzas de quienes se atreven a visitarlo. Esta producción fue guionada por los mismos hermanos Strugatski.

EL GUION Y LAS VISUALES

Una de las características más notables de Stalker son sus diálogos pausados, filosóficos y repletos de una profunda carga emocional. Tarkovski no solo habla o describe un lugar físico cuando dirige a sus personajes a “La Zona” sino que nos muestra una experiencia que cambia al ser humano en su esencia, y lo convierte en un símbolo de lo desconocido y de lo trascendental, en algo más grande que su vida propia.

En el recorrido de los protagonistas, Andréi nos sumerge en una fotografía lúgubre y una escenografía posguerra de tintes apocalípticos, compuesta por escenas en blanco y negro que, repentinamente, se llenan de color. Esta alternancia encierra los secretos del filme y rodea la trama de un misterio profundo. A través de estas puestas en escena, nos adentramos, casi sin darnos cuenta, en lo más hondo del inconsciente humano. Caminos solitarios y abandonados, parajes cubiertos de fango, agua estancada, momentos tensos marcados por el ocultamiento y la precaución de no ser vistos por los militares que custodian las vías de acceso. Solo al ingresar en los límites de “La Zona”, el director nos permite contemplar el color de la naturaleza, como si una fuerza sobrenatural protegiera ese espacio de la decadencia exterior.

Poco a poco, nos vamos adentrando en la vida y los deseos de cada personaje. Cada presentación nos desafía intensamente, a un nivel profundo, a comprender desde dónde surgen los anhelos, los vacíos, y cómo cada uno posee el poder de transformar —a veces de maneras que escapan a nuestra comprensión inmediata; mientras esto ocurre en lo visual, el filme logra encapsular sutilmente el sentimiento de transformación que habita en cada uno, un impulso latente que solo cobra verdadero sentido cuando todo se despliega finalmente en “La Zona”.

LA FILOSOFÍA EXISTENCIAL

En los diálogos de Stalker, se pone en duda la autenticidad de los deseos humanos, revelando una filosofía interna de corte existencialista. Uno de los momentos más significativos ocurre cuando se nos dice que, para entrar en “La Zona”, debemos tomar el camino más largo porque es el más seguro —una clara alusión al camino del conocimiento, ese sendero que, solo después de haber sido recorrido, puede conducirnos a la sabiduría. Al igual que en el viaje del héroe, este trayecto no es simplemente una búsqueda de lo que queremos, sino un recorrido hacia el autoconocimiento, donde el verdadero desafío radica en comprender lo que realmente necesitamos. Es al enfrentarnos a nuestros deseos más oscuros que accedemos, paradójicamente, a la información más pura del Ser.

Analizaremos el diálogo sobre el miedo, uno de los elementos más significativos dentro de la trama. El miedo actúa como una barrera emocional que nos impide avanzar, no solo en un sentido físico —como sucede al intentar entrar en La Zona— sino también en el transcurso mismo de la vida. En nuestra búsqueda constante de verdad, sentido y paz, es el miedo quien a menudo nos detiene, no porque sea más grande que nosotros, sino porque lo hemos alimentado con la proyección de todo aquello que no comprendemos, siempre nos resguardamos tras la seguridad de lo conocido, cerrándonos a la experiencia de transformación que requiere vulnerabilidad, entrega y la renuncia a las certezas.

El miedo humano no es solo un obstáculo, es también un umbral: enfrentarlo puede ser el inicio de una apertura radical hacia una comprensión más profunda del Ser.

DIÁLOGOS

Stalker:
«El camino sigue cambiando todo el tiempo. No puedes saber qué te espera allí. Pero si tienes miedo, si no crees, entonces mejor no entres.»

Escritor:
«¿Y si al final descubro que no deseo nada en realidad? ¿Y si todo esto es una mentira que me conté a mí mismo para no enfrentar lo vacío que soy?»

Profesor:
«No sabemos qué hace realmente la habitación. Puede darte lo que deseas… pero ¿sabes con certeza lo que deseas?»

Estos diálogos son las frases más reveladoras de Stalker, y funcionan como llaves que abren la puerta hacia la verdadera tensión interna de la película. Se cuestiona la naturaleza del deseo humano desde una perspectiva que va más allá de lo evidente: lo que creemos querer —ese deseo que muchas veces hemos construido desde la carencia, la proyección o la fantasía— rara vez coincide con lo que realmente necesitamos para evolucionar. Esta disonancia entre deseo y necesidad no solo define el conflicto de los personajes, sino que refleja una condición universal del alma humana.

A lo largo del filme, los personajes transitan un laberinto psíquico. Se enfrentan, cada uno a su modo, a la incertidumbre de no saber si lo que buscan los liberará o los destruirá. El deseo, que podría parecer un motor de vida, se transforma en una amenaza cuando esconde motivaciones inconscientes, heridas no resueltas, o expectativas que jamás fueron examinadas. La película sugiere que siempre deseamos no desde el alma despierta, sino desde la sombra que arrastra nuestras memorias más ocultas.

La Zona: el Bardó de Tarkovski

Podemos comprender la Zona como un umbral, una puerta hacia lo que está más allá de lo visible. En el budismo tibetano, el Bardo es ese estado intermedio entre la muerte y el renacimiento, un espacio de transición donde el alma se confronta consigo misma. En Stalker, la Zona guarda una resonancia similar. No es solo un lugar físico, sino un campo vibracional donde los personajes atraviesan su propio Bardó interno, enfrentando sus deseos más ocultos, sus temores más arraigados, y las verdades que, muchas veces, se rehúsan a ser vistas.

Lo que está en juego en la Zona no es simplemente un deseo mundano —ni fama ni riqueza ni redención fácil—, sino la revelación del alma. Este dilema revela una paradoja: si el Cielo es un estado de pureza, de trascendencia luminosa, ¿cómo podríamos ascender a él si los deseos que albergamos son egoístas, vacíos o mecánicos? Pero si esos deseos, por el contrario, son reales —auténticos, nacidos del centro más honesto del Ser—, entonces quizá no sean una carga, sino la llave. Una forma de recordar lo esencial, de cruzar el umbral no por conquista, sino por rendición interior, en consecuencia, la Zona no es tanto un lugar al que se va es un estado del alma al que se desciende para poder ascender.

Así, Stalker nos muestra que no se trata de obtener el objeto mágico, sino descubrir quiénes somos al final del camino, cuando toda ilusión se ha deshecho…

Stalker’ no es una película desesperada. No creo que una obra de arte pueda inspirarse en este tipo de sentimiento. Su significado debe ser espiritual, positivo, debe inspirar esperanza y fe. No creo que mi película carezca de esperanza. Si esto es cierto, no es una obra de arte. Aunque Stalker tenga momentos de desesperación, los domina. Es una especie de catarsis. Es una tragedia, pero la tragedia no es desesperanzadora. Esta historia de destrucción aún ofrece al espectador un atisbo de esperanza. Tiene que ver con el sentimiento de catarsis. La tragedia purifica al hombre. Cada imagen, incluso la más expresiva (y esto es precisamente lo que debería ser), posee un contenido intelectual muy significativo y muy distintivo. Stalker es mi favorito. Es la mejor parte de mí y, al mismo tiempo, la menos real. Writer, que es muy cercano a mí, es un hombre que ha perdido el rumbo. Pero creo que podrá resolver su situación en el sentido espiritual. Profesor… No lo sé. Este es un personaje muy limitado y no quisiera buscar similitudes entre él y yo. Aunque, a pesar de sus obvias limitaciones, permite un cambio de opinión, tiene una mente abierta y comprensiva. —  Andréi Tarkovski

Puedes ver la película aquí y comentarnos: YOUTUBE

Fuentes:
https://es.wikipedia.org/wiki/Stalker
https://cinephiliabeyond.org/stalker/
https://www.youtube.com/watch?v=UVOhJ_RjU7Q

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4 comentarios

  • miguel korenko

    25 de abril de 2025

    Excelente análisis.Profundo y meticuloso es el despliegue del contenido de la película. Tarkovsky es uno de mis directores favoritos. Solaris también fue una película de él que me gustó mucho.
    Gracias.
    Saludos
    Miguel

  • Patricia Fuenmayor

    25 de abril de 2025

    Creo que podré verla de nuevo, desde esta perspectiva. Es una película muy difícil de entender.

  • Gaston Paredes

    29 de abril de 2025

    Intenso este análisis, me pareció muy explotado, como la película. No había leído esa entrevista de Andréi Tarkovski. Buen contenido.

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