Francisco Olmos | SKY Venezuela
Este 24 de octubre se cumplen 75 años de la entrada en vigencia de la Carta de Creación de la Organización de las Naciones Unidas en medio de una crisis de salud mundial, que ha puesto en evidencia la incapacidad de la humanidad para afrontar, colectivamente, problemas globales. Paradójicamente la iniciativa ONU75 lanzada el primero de Enero de este año, proponía ser “la conversación mas grande e inclusiva sobre el papel de la cooperación mundial en la forja de un futuro mejor para todos”[1] Sin embargo, la pandemia ha demostrado precisamente todo lo contrario: la incapacidad de la ONU y de la comunidad internacional en coordinar acciones globales para enfrentar situaciones que afecten a todo el planeta como lo es la consabida pandemia
La creación de la ONU, firmada el 26 de junio de 1945 en San Francisco, USA, surgió de los escombros de la Liga de las Naciones del año 1919, la cual fracasó en su intento de establecer las bases para la paz y la reorganización de las relaciones internacionales después de la Primera Guerra Mundial[2]. Apenas habían pasado 45 días de la creación de la ONU, cuando se llevó a cabo el primer genocidio nuclear de la historia de la humanidad con los lanzamientos de las bombas nucleares sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki con lo que pudo más el afán de infringir un horror inédito a la humanidad que la negociación para dar por terminada la Segunda Guerra Mundial.
La ONU llega a sus 75 años con un historial de fracasos a cuestas. Le ha costado evitar guerras y numerosos escándalos de corrupción administrativas que pareciera estar indefectiblemente destinada a ser sustituida por alguna nueva organización[3] al igual que otras tantas iniciativas similares que la precedieron. Existen numerosos ejemplos en la historia, propuestas para satisfacer el antiguo anhelo de crear un orden legal entre las naciones, las cuales suelen surgir después de grandes crisis de destrucción y aniquilación colectiva. Recordando algunos hechos históricos, en la Grecia Antigua surgieron varias ligas de naciones como la Liga del Peloponeso[4] en el siglo VI a.c. y la de Delos[5] siglo V a.c. las cuales, al igual que las modernas, sucumbieron ante conflictos bélicos.
Este aniversario es una ocasión propicia para reflexionar sobre las causas reales del fracaso endémico de la humanidad en hacer de este planeta un paraíso terrenal en vez de “un valle de lágrimas” como lo define una oración cristiana. El hecho de que el frágil equilibrio de la precaria paz mundial que vivimos se fundamente en la existencia de un arsenal de más de 15.000 bombas nucleares nos demuestra que la solución a los conflictos entre naciones no se logrará creando nuevas organizaciones y mucho menos nuevas armas de destrucción masiva. El problema real que afronta la humanidad es una crisis de valores espirituales la cual, a juzgar por los numerosos conflictos religiosos, dista mucho de ser resuelta por las religiones ya que su origen no está en la carencia o la existencia de un sistema de creencias o de valores sino en la desconexión del individuo con su verdadera esencia: su Ser Espiritual.
1 https://www.un.org/es/un75/news-event la de ds
2 https://es.wikipedia.org/wiki/Sociedad_de_las_Naciones#Razones_del_fracaso
3https://digitalcommons.macalester.edu/cgi/viewcontent.cgi?referer=https://www.google.com/&httpsredir=1&article=1363&context=macintl
4 https://es.wikipedia.org/wiki/Liga_del_Peloponeso
5 https://es.wikipedia.org/wiki/Liga_de_Delos





