La Ciencia Sagrada, obra escrita por Priya Nath Swami, mejor conocido como Swami Sri Yukteswar Giri, discípulo de Lahiri Mahasaya y Gurú de Paramahansa Yogananda, es un libro imprescindible para las almas que se han interesado por la práctica y el estudio del Kriya Yoga. Como obra cumbre, bastión de su enseñanza y fuente innegable de sabiduría, este libro está compuesto por aforismos o sutras, desarrollados en amplitud por su autor con el fin de exponer a detalle el significado y el sentido del sendero espiritual.
Su contenido va desde la comprensión de uno mismo como alma en evolución, parte de un diseño cósmico divino, hasta los métodos puntuales de Sadhana o práctica espiritual que pueden acelerar nuestro crecimiento hacia estados superiores de conciencia. No en vano su título original en sánscrito es Kaivalya Darshanam, que puede ser traducido como la Enseñanza de la Liberación.
En este libro, pletórico de conocimiento invaluable por demás, Sri Yukteswar escribe también con el propósito de esbozar las resonancias existentes entre la antigua sabiduría del Sanatam Dharma, la Tradición Védica, y el conocimiento proveniente de la Biblia y las tradiciones judeocristianas.
Menciona, entre otras cosas, la existencia de ríos sagrados en ambas culturas, el Yamuna y el Ganges en la India y el Jordán en Israel. También se destaca la figura del Avatar y Maestro en ambas; Jesús y Krishna como encarnaciones de la divinidad. Y, por supuesto, quizás lo más impresionante de esta comparación son tanto las técnicas meditativas, como la descripción de estados de absorción mística y contemplación absoluta del espíritu trascendente, tanto en la Biblia como en los shastras o escrituras védicas.
No obstante, resulta interesante comentar el inicio de su explicación de la noción ulterior de la identidad cósmica de toda Alma: el ser individual (JivAtman) y el ser universal (Parambrahma) son uno y el mismo, y es únicamente por causa de la ignorancia (Avidya) que esta realidad no es percibida naturalmente.
Yukteswar describe entre otras cosas, sin escatimar en detalles, la estructura y funcionamiento de la realidad metafísica, el Alma, la mente y la interconexión entre los reinos celestiales y nuestra realidad y nuestro cuerpo materiales. Así, concatenando el sentido de una sabiduría perenne que explica desde nuestro estar en este mundo hasta la meta de la vida y su ideal trascendental, dicho libro funge como una referencia ineludible para quien se ha atrevido a procurarse el autoconocimiento y su consiguiente sanación.
A continuación compartimos los Sutras 1 – 6 del capítulo 2, titulado “La Meta”, con el fin de adentrarnos más en sus detalles y su riqueza.
Sutra 2. La Liberación es la estabilización del Purusha (jiva o Alma) en su verdadero Ser.
Sutra 3. Cesa entonces todo dolor, y se alcanza el objetivo supremo (la verdadera satisfacción, la realización de Dios).
Sutra 4. De lo contrario, nacimiento tras nacimiento, el hombre experimenta el sufrimiento causado por los deseos insatisfechos.
Sutras 5 – 6. Los problemas nacen de Avidya o la Ignorancia. La Ignorancia es la percepción de lo inexistente y la no percepción de lo Existente.
Estos aforismos refieren un proceso gradual y necesario de toda Alma en tránsito hacia su Luz. Según el Maestro Sri Yukteswar, es en esa unidad entre el Alma y su verdadero Ser universal en donde yace la clave de la liberación.
Sólo allí cesa la dualidad, el dolor, y por fin se habita en la realización de Dios: la meta última de la existencia. Este arduo logro en conciencia se consigue tras cientos de vidas de experimentación, en la medida en que el ser se orienta cada vez más hacia la sabiduría en vez de la ignorancia y a la verdad en vez de la ilusión.
Al ver la definición de la ignorancia como una percepción errada de la realidad (es más, incluso: la percepción de una irrealidad y la ausencia de percepción directa de lo real), entendemos que de fondo hay un asunto cósmico a ser comprendido.
Desde una perspectiva más simple solemos pensar que las virtudes o bondades como la compasión, la misericordia, la piedad, entre otras, son fruto de una decisión racional que toma una persona al decir un día “quiero ser bueno, justo, amable”, etc. Sin embargo, desde el punto de vista de La Ciencia Sagrada, en realidad esa evolución, o ese avance en conciencia de la persona, es solamente alcanzado al erradicar la ignorancia, para retirar la atención sobre la ilusión y contemplar así, únicamente, al Ser supremo en todos y en todo.
Este fenómeno se comprende mejor mediante el ejemplo de la compasión. El sentimiento de unicidad surge desde las fibras mismas del amor compartido en sentido metafísico con otro ser, y no meramente desde una creencia racional en donde todos valemos lo mismo. Se trata de la experiencia de la sabiduría, no de meras decisiones racionales que no cargan en sí ningún trabajo realizado sobra la propia ignorancia.
En suma, podemos afirmar que el ser humano nace con una cantidad de programas bondadosos dormidos, cuya verdadera lucha con la vida se da cuando decide despertar esos registros y asumirse como un ser espiritual para erradicar la ignorancia y manifestarse en su unidad con Dios.
Si no se tiene una determinada cualidad de amor, se puede adquirir, se practica, y se la ajusta a su elevada condición a partir de la eliminación de la ignorancia. No hay otra vía para ello. El resultado, si este proceso se sigue de la mano de un Maestro capacitado, y con métodos efectivos y la suficiente voluntad y tenacidad, es el establecimiento inmutable de la propia conciencia en el Ser infinito y universal. Aquello que Es, eterno e inmortal.
Solo de manera ilustrativa compartimos los aforismos 16 – 21 del mismo capítulo 2 de La Ciencia Sagrada, ya no para exponer su inicio, sino su final. Esto, con el fin de que el lector pueda fascinarse con la descripción que da Swami Sri Yukteswar sobre los estadíos elevados de conciencia descritos, y de esta forma procurarse un avance más certero hacia su realización.
Sutras 16 – 21
Existencia, conciencia y gozo (Sat Chit Ananda) son los tres grandes anhelos del corazón humano. Ananda, el gozo, es el contentamiento del corazón que se logra por las vías y los medios sugeridos por el Salvado, el SatGurú. Chit, la conciencia verdadera, trae consigo la completa eliminación de todos los males y la manifestación de todas las virtudes. Sat, la existencia, se alcanza mediante la percepción de la permanencia del Alma. Con la satisfacción de todos los deseos y la eliminación de todo sufrimiento, se alcanza Paramartha (la meta suprema)…






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