Puede que estemos ante uno de los postres más conocidos y consumidos en todo el mundo. No importa si es inverno y desde ya en verano es el más saboreado. Sus formas, texturas y sabores abundan, y los hay complejos en preparación y simples. Se cuenta que su origen no puede atribuirse a una cultura específica, pero los datos más antiguos provienen de la antigua china hace más de 2000 mil años.
En aquel entonces, comer algo frío o helado durante el verano era un lujo. Claramente no existían neveras y el método de conservación de la comida requería una logística imperial. Con herramientas de hierro se extraían bloques de hielo, de los lagos congelados, y se almacenaban en depósitos subterráneos para poder conservarlos durante los meses cálidos. Esto requería todo un personal que pudiera proveer atención y mantenimiento a los bloques. Así los cocineros de las dinastías chinas, raspaban el hielo y lo mezclaban con leche, arroz, fruta y miel y comían estas preparaciones heladas, al agua, que eran todo un símbolo de riqueza y poder.
La textura cremosa del helado, surgió cientos de años después en Europa durante la edad media, cuando se descubrió que batir elementos grasos, como crema y leche, al mismo tiempo que se congelaba, permitía que los cristales de agua no se formen y quedara una textura mucho más suave, aireada y densa que se diferenciaba al “hielo saborizado”. Así fueron los primeros pasos del helado, una postre con muchos matices y que va de la mano de cada cultura y tecnicismo, pero que guarda en todos sus comensales la misma sensación de regocijo. Te compartimos una receta bien fácil, que no necesita máquina de por medio.
Ingredientes
– 500 ml de crema de leche para batir, bien fría.
– 400 gr de leche condensada.
– 1 cucharadita de esencia de vainilla.
Preparación
- Para comenzar a batir la crema y perder el miedo a que se te corte, es importante no perder la cadena de frío. Previo, puedes poner en el congelador, el envase en el que vas a batir la crema, para que quede bien helado. Eso sí, la crema debe estar fría pero no congelada.
- Una vez que tengas el envase congelado y la crema fría, puedes comenzar a batir la crema hasta obtener unos picos suaves, que es cuando levantas las varillas y la crema se mantiene en picos durante unos segundos y luego se cae. Este es el punto para hacer helado.
- Aquí puedes añadir la leche condensada y la vainilla, poco a poco, con movimientos envolventes.
- Lleva la preparación a un envase con tapa y congela de 6 a 8 horas y antes de servir puedes quitarlo del congelador y dejarlo reposar unos 5 a 10 minutos.
- Puedes convertir esta misma base en un helado de chocolate añadiendo 2–3 cucharadas de cacao en polvo y/ o agregar trozos de chocolate, frutas partidas, hasta café y dulce de leche.




