
CONSAGRAR CADA ACCIÓN AL SER
¡Ah, océano de piedad! ¡Oh, Maestro de las criaturas limitadas! He imaginado un trono de piedras preciosas para ti, agua fresca para que te bañes, ropa divina adornada con muchas joyas, pasta de sándalo mezclada con almizcle para ungir tu cuerpo, flores de jazmín y champaka, y hojas de bilva, incienso de lo más fino…
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