En un momento como este, en el que vemos conflictos bélicos interminables, crisis climatológicas, progresos tecnológicos exponenciales, de inciertas e inmensurables consecuencias, debilitamiento de las democracias y tendencias hacia los autoritarismos, la separación y el extremismo, y la centralización del poder en núcleos autócratas de personas con dinero e influencia, sobre decisiones que impactan a todos; surge espontáneo preguntarnos, ¿qué nos ocurre cuando el ser humano es insaciable en su búsqueda de poder? y ¿qué ocurre cuando cede su libertad?
En Europa actualmente, uno de cuatro electores ha votado por un partido de la extrema derecha, según un artículo de The Guardian basado en un estudio liderado por Matthijs Rooduijn. Analizó a 31 países, incluso Francia (RN), Inglaterra (Reform UK), Alemania (AfD), Italia (FI) y Austria (FPÖ). Esto no es un fenómeno limitado a Europa, esnglobal, y además de la subida al poder de partidos extremistas, se une una parcialidad reciente hacia el populismo, no solamente de figuras exclusivamente políticas, como Trump en Estados Unidos.
Es notable la presencia de los civiles, e influyentes, como Musk, quien no ocupa formalmente un cargo político de autoridad, y sin embargo pareció, por lo menos por un tiempo, ser asesor ad honorem del presidente Trump ¿Por qué? ¿Por qué un empresario, por el simple hecho de tener dinero, debería tener derecho a tomar decisiones que conciernen el bienestar del mundo?
De la misma forma que da la autoridad a los desarrolladores de inteligencia artificial de construir data centers capaces de llevar a completa sequía a enteras ciudades, ¿por qué el lucro de individuos vale la vida de personas?
Y sabemos todos que el desequilibrio de poder no es algo reciente. Podemos verlo tanto en la historia de los imperios y las monarquías; y en la literatura con obras como Macbeth: quien tiene poder no lo cede, lo acumula.
Buscando un poco más sobre qué contribuye a que los ciudadanos decidan entregar la libertad, entregando la confianza en un líder fuerte, encontré un estudio llamado The psychological causes and societal consequences of authoritarianism de Nature Reviews Psychology. Entre las causas principales que llevan a los electores a vacilar hacia los autoritarismos, está la percepción de incertidumbre y el ver al mundo externo como riesgoso, impredecible y peligroso.
Las amenazas no necesariamente tienen que ser reales. La manipulación de los medios para definir una percepción de peligro inminente (noticias continuas de guerras inevitables, de desastres ambientales, de pérdida de trabajos, de aumento de criminalidad, etcétera) tiene el mismo efecto.
El miedo nos vuelve dispuestos a sacrificar la libertad en nombre de la seguridad y de la estabilidad. Paralelamente, destaca el artículo, que la orientación hacia el dominio social nace del credo de que “el mundo social es una jungla competitiva donde los fuertes y capaces ganan, y los débiles pierden. Una visión competitiva del mundo se origina en la exposición a, y la socialización en, entornos percibidos como caracterizados por altos niveles de desigualdad y dominación del propio grupo de pertenencia”.
Sería fácil ver todo como ajeno y distópico. Creernos más sabios o menos maquiavélicos, y quizás concluis que no tenemos madera para ser dictador, pero sería soberbio pensar que no contenemos ni una pizca de competitividad, o miedo a la incertidumbre. Quizás eso no se refleje en nuestras decisiones, aunque puede que se manifieste en algo más pequeño o más íntimo. Competimos de alguna forma con hermanos. Quizás nos da miedo protestar una costumbre familiar dañina, y somos la masa gris conforme del núcleo familiar, o la masa gris en nuestro trabajo. Quizás somos conformes con nosotros mismos, y alimentamos nuestros vicios sin oponernos. Solo por comodidad.
De alguna forma, cuando nos aferramos a lo que ya no queremos ser, somos a la vez dictadores y prisioneros de nosotros mismos. La pregunta retorna ¿cuánta libertad estamos dispuestos a ceder para no tener que vivir nuestra incertidumbre?
Referencias:
https://www.theguardian.com/politics/2026/jun/24/nearly-quarter-votes-europe-now-cast-far-right-parties
https://blogs.cornell.edu/issues/newsletter/right-wing-extremism-on-the-rise-globally/





